-La silueta misteriosa-
Una silueta era lo único que veía, algo que salía
de aquella luz que un auto proyectaba un ser algo gordo con
un sombrero
bastante llamativo y grande, al mover un poco su cabeza vi su nariz
algo punteada y casi deformada, me asusté en ese momento, juzgué a mi
"salvador" con sólo su aspecto y antes de desmayarme sólo recuerdo una
pequeña frase que dijo, algo como -Levántate, nueva atracción-.
[24/12/2000]
No recordaba nada más esa noche, mi siguiente recuerdo sólo yacía en una cama de un cuarto de telas algo descuidada y empolvada, sintiendo cómo ciertos huesos de mi cuerpo habían sido paralizado por un yeso y sintiendo, a su vez, ciertos dolores molestos en la posición del abdomen, no paraba de quejarme por ello, no podía moverme mucho, pues el dolor detenía todo lo que hacía. Hasta que una señora vestida de blanco entró y me dijo algo preocupada -No se levante joven! sus heridas aún no han sanado, será mejor que descanse- pero intrigado hacia eso sólo me quedó hacer una pregunta, esa pregunta que desde que desperté quise hacerla -Ee..ee...een dddoon ddonde esss estoy?- y la señora con una leve sonrisa me respondió -Tranquilo, estás en un circo, aquí es donde curamos algunas heridas que aveces se producen- aunque eso sólo traía más preguntas, qué hacía en un circo? por qué este señor salvó mi vida? tratarán de hacer pruebas conmigo? eran algunas de las cosas en las que pensaba en ese momento.
Asustado, herido y sin capacidad de moverme, me sentía como un caballo que había perdido una de sus patas, sin uso alguno y sólo esperando hasta el momento de su muerte, eso era lo que constantemente pensaba luego de pasar casi 1 hora consiente en esa frágil habitación llena de polvos y bichos, hasta que un hombre patucho, con las mismas cualidades que el que me salvó la vida, o quizá sea la misma persona, entró a la habitación, y rápidamente me dijo -Levántate si puedes, tienes trabajo que hacer- Y rápidamente más preguntas de este extraño suceso vienen hacia mí y sin pensarlo dos veces pregunté al señor -Trabajo?, qué trabajo, de qué hablas?- y cambiando su voz a una mucho más seria que lo anterior me respondió casi de inmediato -No te han dicho nada? agh, que molestia... mira éste es el asunto, te salvé de aquella pelea para que trabajaras para mí, así que tendrás que trabajar para mí- Y algo furioso con su respuesta le dije a aquel señor - TRABAJAR PARA TÍ?!, oye viejo no se quién seas y agradezco que me hallas salvado, pero eso no te da el derecho de obligarme a trabajar para tí- Y creo que eso hizo enojar un poco al señor que salvó mi vida, pues el silencio que en aquel momento inundó el cuarto me permitía pensar en varias cosas malas que hice o dije, quizá no sea tan malo trabajar para él, quizá debería de ser un poco más agradecido por haberme ayudado. Pero cómo decirlo ahora, cómo disculparme por algo que quizá no tenga el porque pedir perdón, será acaso que este señor sea un mafioso o algo por el estilo, de ser así... qué haría en un circo?, o qué ayuda podría ser yo, un tipo que no tiene experiencia algunas en las acrobacias, o malabares, o como comediante o domador... será que acaso me iba a usar como un conejillo de indias o me iba a poner a limpiar el excremento de los animales?, qué podría hacer este señor conmigo.
Entonces luego de haber pasado casi 2 minutos en un silencio incómodo con el señor él me respondió de una forma un poco más calmada y con una voz más armoniosa y sincera, parecía que necesitaba una ayuda urgente para algo, o que quizá necesite más amigos, y de una forma súbita él dijo -Bien, es cierto que no puedo obligarte a que trabajes para mí después de haber salvado tu vida y darte refugio, así que te doy dos opciones, puedes quedarte aquí y trabajar para mí obteniendo alimento, dinero y refugio... o puedes largarte por esa puerta... tú decides- sin embargo esas palabras fueron más profundas y me llegaron más que la vez en que había gritado, quizá esta sea la única oportunidad que tenga de volver a vivir una vida decente. Pero, y si no es así? y si mi vida aquí empeoraría?, pero qué sería peor que vivir en la calle sin nombre, ni trabajo, ni refugio y con graves heridas? creo que sólo me quedaría una respuesta que dar... así que firmemente le respondí -Acepto tu propuesta, trabajaré contigo- y el señor movió su boca para sonreír de oreja a oreja, como si la respuesta le hubiese alegrado un gran problema.
[24/12/2000]
No recordaba nada más esa noche, mi siguiente recuerdo sólo yacía en una cama de un cuarto de telas algo descuidada y empolvada, sintiendo cómo ciertos huesos de mi cuerpo habían sido paralizado por un yeso y sintiendo, a su vez, ciertos dolores molestos en la posición del abdomen, no paraba de quejarme por ello, no podía moverme mucho, pues el dolor detenía todo lo que hacía. Hasta que una señora vestida de blanco entró y me dijo algo preocupada -No se levante joven! sus heridas aún no han sanado, será mejor que descanse- pero intrigado hacia eso sólo me quedó hacer una pregunta, esa pregunta que desde que desperté quise hacerla -Ee..ee...een dddoon ddonde esss estoy?- y la señora con una leve sonrisa me respondió -Tranquilo, estás en un circo, aquí es donde curamos algunas heridas que aveces se producen- aunque eso sólo traía más preguntas, qué hacía en un circo? por qué este señor salvó mi vida? tratarán de hacer pruebas conmigo? eran algunas de las cosas en las que pensaba en ese momento.
Asustado, herido y sin capacidad de moverme, me sentía como un caballo que había perdido una de sus patas, sin uso alguno y sólo esperando hasta el momento de su muerte, eso era lo que constantemente pensaba luego de pasar casi 1 hora consiente en esa frágil habitación llena de polvos y bichos, hasta que un hombre patucho, con las mismas cualidades que el que me salvó la vida, o quizá sea la misma persona, entró a la habitación, y rápidamente me dijo -Levántate si puedes, tienes trabajo que hacer- Y rápidamente más preguntas de este extraño suceso vienen hacia mí y sin pensarlo dos veces pregunté al señor -Trabajo?, qué trabajo, de qué hablas?- y cambiando su voz a una mucho más seria que lo anterior me respondió casi de inmediato -No te han dicho nada? agh, que molestia... mira éste es el asunto, te salvé de aquella pelea para que trabajaras para mí, así que tendrás que trabajar para mí- Y algo furioso con su respuesta le dije a aquel señor - TRABAJAR PARA TÍ?!, oye viejo no se quién seas y agradezco que me hallas salvado, pero eso no te da el derecho de obligarme a trabajar para tí- Y creo que eso hizo enojar un poco al señor que salvó mi vida, pues el silencio que en aquel momento inundó el cuarto me permitía pensar en varias cosas malas que hice o dije, quizá no sea tan malo trabajar para él, quizá debería de ser un poco más agradecido por haberme ayudado. Pero cómo decirlo ahora, cómo disculparme por algo que quizá no tenga el porque pedir perdón, será acaso que este señor sea un mafioso o algo por el estilo, de ser así... qué haría en un circo?, o qué ayuda podría ser yo, un tipo que no tiene experiencia algunas en las acrobacias, o malabares, o como comediante o domador... será que acaso me iba a usar como un conejillo de indias o me iba a poner a limpiar el excremento de los animales?, qué podría hacer este señor conmigo.
Entonces luego de haber pasado casi 2 minutos en un silencio incómodo con el señor él me respondió de una forma un poco más calmada y con una voz más armoniosa y sincera, parecía que necesitaba una ayuda urgente para algo, o que quizá necesite más amigos, y de una forma súbita él dijo -Bien, es cierto que no puedo obligarte a que trabajes para mí después de haber salvado tu vida y darte refugio, así que te doy dos opciones, puedes quedarte aquí y trabajar para mí obteniendo alimento, dinero y refugio... o puedes largarte por esa puerta... tú decides- sin embargo esas palabras fueron más profundas y me llegaron más que la vez en que había gritado, quizá esta sea la única oportunidad que tenga de volver a vivir una vida decente. Pero, y si no es así? y si mi vida aquí empeoraría?, pero qué sería peor que vivir en la calle sin nombre, ni trabajo, ni refugio y con graves heridas? creo que sólo me quedaría una respuesta que dar... así que firmemente le respondí -Acepto tu propuesta, trabajaré contigo- y el señor movió su boca para sonreír de oreja a oreja, como si la respuesta le hubiese alegrado un gran problema.



